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sábado, 19 de enero de 2013

Detrás del Metrosexual


El término metrosexual fue acuñado por el periodista  Mark Simpson en la década del noventa. En un comienzo estuvo en auge en los Estados Unidos de Norteamérica y en los últimos años ha tomado un valor importante en el mundo masculino a nivel mundial.


El hombre moderno trabaja hoy en función de su estética: el cómo se ve, cómo se proyecta y de qué manera por medio de su imagen accede al mundo laboral y sentimental  sin importar si es heterosexual, homosexual o bisexual, afirma el psicólogo F. Riaño de la Universidad Nacional de Colombia y profesor universitario.

El heterosexual es un hombre por lo general joven, con poder adquisitivo, que vive en las grandes ciudades en donde tiene una vida social activa, gimnasios, peluquerías, spa y tiendas de ropa exclusiva para él. Esta característica ha hecho que los varones hayan recibido una influencia notoria de Hollywood, de las telenovelas, los deportistas, ejecutivos, etc., que muestran este tipo de prototipos y de realizaciones “personales”.

Además de lo anterior, el psicólogo Riaño afirma que los hombres con estas características tienen un alto grado de narcisismo, que en muchas ocasiones los deja en soledad y con vacíos emocionales porque entran a competir con sus parejas, que por lo general son menos atractivas que ellos.



Ya no es difícil encontrar un hombre que vaya al salón de belleza  solo hacerse un buen corte de cabello, sino  que ahora ellos solicitan tintura, que le perfilen las cejas o se las cambien de color. Así mismo, es más factible ver varones que asisten al spa con la preocupación de recibir todo un tratamiento corporal, de cutis, masajes faciales y corporales e incluyen dentro de este proceso el bronceado, asegura Riaño. Lo que realmente preocupa es que el hombre metrosexual entra en contacto con su lado femenino en un porcentaje bastante alto  y esto le genera a su personalidad unas connotaciones, en algunos casos,  peligrosas.


Sin embargo, se debe tener en cuenta que esta tendencia se ha mantenido y en cierta forma consolidado gracias a los medios de comunicación que generan consumismo y una cierta obsesión por la imagen, que como lo explicaba antes, es esencial para el metrosexual, afirmó Riaño.

El experto colombiano en mercadeo y publicidad José Joaquín López, dice que ya no es un problema ver a los hombres como consumidores de productos para la higiene y la belleza porque hay dos factores relevantes que han incidido en esta situación, primero que las mujeres están más abiertas a ver a los hombres a la moda y atractivos, y segundo que se están viendo los resultados  de un proceso cultural en la que los hombres ya no son estigmatizados por quererse ver “bellos” y esto ha hecho que la moda, los cosméticos y todo lo relacionado con la imagen se esté volcando hacia el mercado de productos para  los hombres.

Un estudio reciente en México y divulgado por CNN asegura que el mercado de productos para hombres se ha incrementado en ese país en un 34% y dentro del mismo informe el director de la firma de nutrición, bienestar, belleza y hogar, Amway México, Jesús Álvarez, afirmó que “Tiene mucho que ver aquí la tendencia metrosexual, la tendencia metrosexual está impulsando mucho esta tendencia de las personas de cuidar su piel y su apariencia”.


Mientras tanto en Colombia el mercado de productos de belleza para hombres, entre el 2006 y 2011, paso de 173,2 millones a 322,7 millones de dólares anuales, según el estudio realizado  por la firma Mercados Euromonitor.  Estas cifras no son descabelladas cuando vemos en los centros comerciales tiendas de ropa, calzado  y productos de belleza (men's grooming) para ellos como cremas para la depilación masculina, tinturas de importantes empresas (que antes su  objetivo eran las mujeres), champús con comerciales dirigidos solo para ellos, por ejemplo.

Pero este proceso consumista que ha alentado a los metrosexuales no para allí, las clínicas de cirugías plásticas también han aprovechado esta nueva “ola” y entregan “planes” de uno por dos para realizarse cualquier tratamiento pensando en que no solo las mujeres pueden realizarse este tipo de procedimientos, sino que sus parejas también.

El cirujano plástico David López, director de la clínica Rennacer ubicada al noroccidente de Colombia (zona que tiene las clínicas más importantes de cirugía estética y que ofrecen planes a nivel internacional), dice que ahora el número de hombres que se realizan procedimientos quirúrgicos de rejuvenecimiento, liposucción, blefaroplastia, rinoplastia y otros, está en aumento porque los señores quieren lucir mejor para desenvolverse social y laboralmente e incluso para tener más seguridad frente al sexo opuesto. Asegura también que dependiendo la edad del hombre, así depende el tipo de cirugía que se quiere realizar.

Esta es la tendencia que se marco desde 1994 y que tiene hoy en vilo a muchos hombres radicales que consideran que la hombría no depende en verse femenino. 

Solo queda una pregunta que quizá deban por ahora comenzar a resolver los sociólogos  ¿Es una predisposición masculina real o una manipulación comercial? 




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